Fin de semana «Gastrocultural» en la Sierra de Guara…

Cuando alguien se pone en contacto contigo para contarte con toda la pasión e ilusión del mundo, todas las virtudes de su Tierra y la necesidad de que vayas a recorrerlas, a conocerlas y a «sentirlas», uno no se puede negar. Así que preparé las maletas y junto a mi socio y amigo Esteban Capdevila nos dispusimos a «vivir con intensidad» un fin de semana «gastro cultural» diferente, de la mano de la Asociación de empresarios de la Sierra de Guara, dos días de la mano de su tesorera, Ana Blasco, que con su simpatía nos acompañó a muchos de los rincones de esta franja de terreno bordeada por una cadena montañosa en las primeras estribaciones de los Pirineos (en los conocidos como Prepirineos).

Si vives en Madrid una de las opciones más cómodas para llegar a la Sierra de Guara es en Ave (hasta Zaragoza o Huesca) y desde allí desplazarse en coche. Para que te hagas una idea esta zona se encuentra situada unos 25 km al noreste de la ciudad de Huesca y se extiende, de Este a Oeste, entre los ríos Guatizalema y Alcanadre, en las comarcas de Alto Gállego, Hoya de Huesca y Sobrarbe. Su punto más elevado lo constituye el Tozal de Guara o Pico de Guara (2.077 m). En su parte oriental se encuentra el parque natural de la Sierra y Cañones de Guara por lo que en esta zona los deportes de «Naturaleza y Aire Libre» están a la orden del día.

Pero obviamente no es lo mismo un viaje preparado para un deportista que para un «gastrónomo». Nuestro viaje debía de comenzar, como no podía ser de otra manera, en la D.O. Somontano. Allí nos recibió su presidenta Raquel Latre (si te fijas, primero conocimos a Ana, luego a Raquel… ya llevamos dos mujeres y va a ser el «nexo de unión» de este viaje, conocimos a un gran número de mujeres, con ganas de trabajar, de enseñar su tierra, de trabajar… Aquí las mujeres «tiran» con fuerza de la promoción de Aragón y su entorno).

La presidenta Raquel nos enseñaba este precioso edificio remodelado en lo que antes era un hospital. En la planta baja se encuentra el restaurante el Trasiego de Natalia y Javier Matinero ahora con un Bib Gourmand de Michelin, un restaurante donde se trabaja mucho el producto de la zona. Luego en la primera planta hay un «espacio del vino» una sala multidisciplinar donde se pueden dar cursos, realizar catas, formaciones… y un pequeño museo para conocer la historia y las variedades de esta D.O. y por último la planta superior donde encontramos las oficinas y los despachos de todos los que trabajan para esta denominación.

También nos recibía Mª Elisa Río, del departamento de comunicación, que nos recordaba que este año se celebra el 20 Aniversario del Festival del Vino de Somontano que se celebra en Barbastro, una fecha ideal para volvernos a encontrar.

Somontano cuenta con 15 variedades de Uva, tanto locales como foráneas (con monovarietales como la Moristel, la Parraleta o la Alcañón), procedentes de más de 4.000 hectáreas de plantación que son transformadas en vino gracias a las 32 bodegas con una diversidad importante con viñas que van desde los 300 y los 1000 metros y con una orografía muy diferente.

Raquel Latre nos explicaba alguno de los logros: «Hemos sido capaces de atraer inversión y hemos generado muchas oportunidades para las familias vitivinícolas, consiguiendo así que muchas generaciones posteriores de familias de bodegueros se hayan quedado en la zona y eso es muy importante, procurar que los jóvenes no se marchen y sigan creando oportunidades de negocio. Y todo esto con un presupuesto que comparado con otras D.O. es impensable. Las bodegas son el principal atractivo turístico de la zona con una importante Ruta del vino«. 

A continuación visita a una de las bodegas más emblemáticas de la D.O. Somontano la Bodega Pirineos (que hace 10 años controla el grupo Barbadillo con el 76% de las acciones). Allí nos pusimos en manos del director de Marketin Javier Fillat.

Javier nos explicó el proceso de la recogida de la uva. Por ejemplo de los contraste de la temperatura, de la recogida de la uva nocturna o de la diversidad de suelos, climas y alturas que tanto influyen en las viñas. Bodegas Pirineos nace en el año 1993 pero viene del año 1964 cuando se crea la Cooperativa Comarcal del Somontano, la única que hay, y Pirineos se crea con el objetivo de comercializar, elaborar y producir vino con las uvas de los viticultores del Somontano, una cooperativa que surge antes incluso que la D.O. En Bodegas Pirineos se recogen las uvas de cerca de 200 viticultores de 20 pueblos de la comarca de Somontano, tienen unas 700 Hectáreas repartidas por este entorno. Se trabaja con uvas tintas y blancas, tintas como Tempranillo, Cabernet, Merlot… autóctonas como Moristel y Parraleta y blancas como Chardonay, Gewürztraminer, Sauvignon Blanc y ahora también con Riesling o Macabeo… Esas variedades de uva les permiten una gran cantidad de vinos diferentes: para la restauración, de alta gama, para iniciados, para tiendas especializadas, para consumidores medios…

Allí pudimos catar alguno de sus vinos… Primero uno de los más comerciales: el Alquézar rosado, a continuación el GE el Gewürztraminer blanco y por último el tinto Marboré 

Una buena manera de comenzar la mañana, con los amigos de Bodegas Pirineos

La siguiente parada sería en Alquézar, nuestro guía Raúl Martín de Vertientes Aventura sabía bien como dejarnos sorprendidos y accedimos al pueblo con una de las mejores vistas panorámicas. Es increíble este precioso pueblo colgado de un barranco envuelto por un impresionante paisaje…

Alquézar es un pueblo con encanto especial, no en vano fue declarado en 1982 Conjunto Histórico-Artístico y también forma parte de Los Pueblos más bonitos de España. La huella del hombre en estas tierras se remonta a la época prehistórica, las pinturas rupestres nos dan muestra de ello. Aparecen en diferentes abrigos a lo largo de la cuenca del río Vero. Es un lujo atravesar su portada gótica y pasear por sus entramadas calles empedradadas, que te transportan a la edad media. Hay mucho que ver como la Plaza mayor, la Fuente de Monchirigüel, la Iglesia parroquial de San Miguel Arcángel o el Museo Casa Fabián

La comida la realizamos con unas impresionantes vistas, en una zona con muchas terrazas (cierto es que tuvimos un día ideal, con Sol y buena temperatura) en el Mesón del Vero en Alquézar.

una comida en la que no faltó prácticamente de nada: Ensalada con Queso de la zona, Calçots, Chuletas de Ternasco de Aragón I.G.P. a la brasa, Pluma de cerdo ibérico y Longaniza de Graus con Patatas y Pimientos y una buena variedad de postres…

Y para bajar la comida nada mejor que un largo paseo, en este caso por la bautizada «Ruta de las pasarelas del Vero«. El sendero se inicia cerca de la Plaza Rafael Ayerbe, (antigua Plaza Mayor), antes de llegar a los pies de la Colegiata. Desde aquí ya veremos las indicaciones que nos marcan el inicio del sendero que desciende desde Alquézar hasta el Río Vero, a través del frondoso Barranco de la Fuente. Encajonado entre impresionantes paredes calizas, con la Colegiata de Alquézar en lo alto a nuestra derecha y la peña Castibian a nuestra izquierda, donde posiblemente veamos escaladores practicando en las paredes y oquedades. Esta bajada está acondicionada en algunos tramos con pasarelas de madera. También transitaremos por zonas rocosas y si levantamos la vista será fácil ver que tengamos como compañeros de excursión a grandes rapaces como el buitre leonado.

El recorrido, y rodeando el barranco, nos lleva hasta el edificio de la antigua Central eléctrica, hoy en desuso…

La pasarela actual (como se puede observar en la foto) va sobre la antigua pasarela de piedra que se utilizaba para que los operarios de la central eléctrica pudieran llegar hasta ella cuando tenían que solucionar algún problema o atasco de la pequeña presa. Una vez pasada la presa ascendemos suavemente por un sendero que, desviándonos a la izquierda, nos lleva al último tramo de las pasarelas. El más moderno y más aéreo que nos conduce a la plataforma Mirador del Vero con unas espectaculares vista del río, el barranco y Alquézar. Por último y por una pista algo empinada y entre almendros, olivos y frondosos huertos retornamos a Alquézar, el sendero nos va a dejar en la misma Plaza en la que comenzamos nuestro recorrido pero no paramos, nos queda visitar uno de los edificios más impresionantes del pueblo: La Colegiata de Santa María la Mayor. Tuvimos la suerte de hacer un rápido recorrido con el párroco que se conoce a la perfección toda la historia…

El origen del conjunto se encuentra en una fortificación árabe construida en el siglo IX y encargada por Jalaf ibn Rasid, con motivo de las luchas contra los carolingios que ocuparon el condado de Sobrarbe. De este periodo no se conservan aparentes restos arquitectónicos. En 1064, tras la toma de Barbastro por el rey Sancho Ramírez, la fortaleza pasa a manos cristianas y se establece una guarnición militar y una comunidad religiosa. Se construyen varias edificaciones, militares y defensivas unas, y religioso otras. El conjunto está rodeado por una muralla de doble lienzo almenado y protegido por varios torreones; uno de ellos utilizado posteriormente por la colegiata como campanario. A la plaza superior se accede a través de una puerta dovelada y mediante una rampa escalonada en zig-zag.

El claustro, cuya primera noticia documental es del siglo XIII, es de planta trapezoidal abierto a las crujías mediante arcos de medio punto que apean sobre columnas pareadas. Destacan los seis capiteles historiados de la primera mitad del siglo XII que, a excepción de dos, relatan temas del Génesis: Creación de Adán, donde la Trinidad se representa con un cuerpo y tres cabezas; Tentación de Adán y Eva; Abel decapitado por Caín; Consagración de la iglesia en 1099; el Diluvio Universal e Historia de Abraham.

En el primer cuarto del siglo XVI se iniciaron las obras de remodelación de la iglesia. En 1525 se adjudicó la obra al maestro Juan de Segura. Los trabajos consistieron en la ampliación longitudinal de la iglesia por la cabecera y por los pies. La iglesia que hoy vemos es de una sola nave, cubierta con bóveda estrellada, a la que con el tiempo se fueron añadiendo las diferentes capillas. A lo largo del siglo XVII se realizó la capilla de San Nicostrato, excavada en la roca para dar cobijo al cráneo del mártir romano, adquirido por la prioral en el año 1575. Barroco es el retablo y decoración de la capilla dedicada a San Juan Bautista. De comienzos del siglo XVII es la Capilla de la Virgen del Rosario.

Después del paseo una merienda en la pastelería/panadería L’Artica (Calle Iglesia,1) para probar alguno de sus dulces típicos como La Trenza (Extraordinario dulce relleno con cremas de productos autóctonos, elaborado con frutos secos y pasas) Las Peinetas (Cuatro pastas con forma de peineta en honor a la leyenda local y elaborada con almendras) o los Mini Dobladillos (Una selección de los cuatro sabores, canela, chocolate, almendra y miel y cabello de Ángel).

En Alquézar nos alojaríamos en el hotel Villa de Alquézar situado en un edificio histórico y reformado propiedad del alcalde Mariano Altemir que lleva más de 20 años al frente de este modesto ayuntamiento. El hotel respira, en todos sus rincones, calma, amabilidad, descanso… Desde la propia habitación se puede disfrutar de las hermosas vistas al cañón o la Colegiata; de la agradable tranquilidad de las calles del pueblo o bien del jardín del hotel y su piscina.

Otro de los «platos fuertes» de la jornada fue la cena en el restaurante Casa Pardina, en Alquézar. Allí nos recibió su dueña Ana Blasco (la tesorera de la Asociación de empresarios de Sierra de Guara) un restaurante donde las mujeres son las protagonistas, ellas atienden las cocinas o la sala, muchas desde los inicios del restaurante y con historias muy llamativas de superación a sus espaldas. Ana nos ofreció lo mejor de su cocina, con platos emblemáticos de la gastronomía local, alguno desconocido para mí como la Chireta la tripa del Cordero rellena de arroz, tocino y mollejas de cordero como los intestinos, las tripas, el corazón y el pulmón. Todo bien condimentado con especias. Este plato montañés se puede consumir como plato principal caliente o como tapa y se puede presentar en rodajas y rebozadas.

O la Chamflaina, una pepitoria con las vísceras del Cordero, que en Casa Pardina lo han recuperado gracias a una receta antigua con Almendra, Huevo, Ajo o Perejil…

Tomate rosa de Barbastro, con Ventresca de Atún, Escalibada y Espárrago

Y muchos más platos como los Caracoles en Salsa, Borrajas rehogadas con Jamón de Teruel, Manitas de cerdo guisadas, Lomo de Bacalao gratinado o un estofado de Ciervo con vino tinto,

De postre una exquisita Cuajada con Miel y una buena selección de helados de Elarte de Bierge (Turrón, Romero, Mandarina, Mojito, Mango, Bayleis, Mascarpone…)

Amanecemos en el Hotel Villa de Alquézar y nos sorprenden con este espléndido y completo desayuno elaborado con productos de pequeños productores de la zona donde no faltan el Tomate, el Jamón serrano, el Queso, el pan tostado, los Aceites de Ferrer, bollería artesana de la zona y fruta fresca…

Cogemos fuerzas para las siguientes visitas. En primer lugar la empresa de Quesos de Radiquero, en Adahuesca. Una quesería que comenzó a finales de los setenta en el pueblo de al lado de Adahuesca, Radiquero. En la actualidad Conchi Mata su Maestra Artesana Quesera. Según nos cuentan la filosofía de esta quesería es: «La utilización de materia prima de calidad, el seguimiento de un proceso completamente artesanal pero tratado con alta tecnología higiénico–sanitaria y una exquisita profesionalidad en la elaboración».

Aunque la producción de esta quesería no es grande, transforman unos 350.000 litros anuales, lo que les permite una dedicación completa a prácticamente cada pieza, haciendo de cada queso, un producto único y especial.

Otra de las visitas fue a la almazara de Aceites Ferrer, en Bierge. Aquí encontramos una familia que llevan elaborando aceite desde el año 1959. Tres generaciones de la familia Ferrer que se dedican a la elaboración de aceite en el Parque Natural de la Sierra y Cañones de Guara (aunque ya está formándose la cuarta generación). Una de sus virtudes ha sido crear aceites únicos y mantener vivos sus olivos centenarios en peligro de extinción con tipos de aceitunas desconocidas fuera de este entorno como la Verdeña, la Alquezrana o la Negral.

Así nos explicaban como ha sido la historia de la almazara: «Cuando nuestra empresa comenzó su andadura, allá por el año 1959, contábamos con un molino de piedras y una prensa que permitía transformar las aceitunas que nos llegaban a la almazara. El ímpetu por mejorar los aceites que se elaboraban en aquella época y la búsqueda por conseguir la obtención de aceites de máxima calidad, nos hizo recapacitar si con aquellas instalaciones seriamos capaces de alcanzar los objetivos. Por ello, desde 1997, nuestra almazara no ha parado de modernizarse, implantando las últimas tecnologías existentes en nuestro proceso de fabricación y conservación del aceite de oliva virgen extra».

Pudimos probar todas sus variedades: el Aceite de Oliva Virgen Extra con Verdeña, AlquezranaNegral o el Aceite de Oliva Virgen Extra Maestro de Bierge

Como aquí todo queda en casa, Ana Blasco es la mujer de uno de los hermanos de Aceites Ferrer

Si estás interesado en estos aceites los puedes comprar en su página web PINCHA AQUÍ

Todavía nos quedaría una visita gastronómica a la empresa de Helados Elarte, también en el pequeño pueblo de Bierge. La historia de Elarte es curiosa, es la empresa más joven en la zona del Somontano,  y según nos contaron Aitor Otín y María José Oliván: «teníamos un restaurante en Bierge que funcionaba estupendamente pero al llegar la crisis, con más tiempo libre, decidimos llenar las horas libres elaborando y aprendiendo a preparar helados artesanos. Finalmente cerramos el restaurante y apostamos por elaborar artesanos en un local de un familiar de mi mujer. Y comenzamos a hacer algo que se hacía antiguamente como era hacer helado de fresa, por ejemplo, con fresa, algo impensable hoy en día. Hay otras empresas que utilizan colorantes, aromatizantes, estabilizantes… nosotros partimos de la leche, la nata o el agua, y jugamos con sabores de lo que queremos. Tenemos más de 100 sabores preparados pero siempre estamos abiertos a realizar nuevas elaboraciones»

Y para demostrarlo estuvimos probando diferentes sabores a cual más increíble como la Crema de Boletus, el impresionante sorbete de Wasabi frappé, un sorbete de Mejillones en escabeche, un sorbete de licor de Amareto o un sorbete de Frambuesa silvestre de la zona…

Última parada antes de comer en uno de los lugares que más visitan los turistas que vienen a la zona, la hípica Bierge, su dueña Gema nos acompañó en una visita por la finca y que nos explicaba: «En Hípica Bierge, puedes montar a caballo sin necesidad de tener ninguna experiencia. Ofrecemos paseos a caballo de una a tres horas en los que puedes aprender a montar y comunicarte con tu caballo mientras disfrutas de un paisaje excepcional, el de la Sierra de Guara. Si además quieres practicar el trote y que el guía te de clases de iniciación o perfeccionamiento durante el paseo, por un poco más, tendrás la oportunidad de hacerlo».

Una cita más con la gastronomía local, en este caso en la Hostería de Guara. Un pequeño hotel rural con encanto, de trato familiar y acogedor, situado en Bierge, con 20 habitaciones, todas ellas climatizadas y con estupendas vistas desde sus terrazas. En su restaurante pudimos primero disfrutar de un aperitivo con una cerveza local Ipa Bachiella y unos embutidos y quesos también de la zona. La comida consistió en una Ensalada de la Hosteria con Pollo de Poleñino, un Arroz cremoso con Setas del Pinar y aceite de Trufa, una Trucha del Cinca sobre salsa de Almendras y lecho de Borrajas, Paletilla de lechal al horno con guarnición tradicional y un Coulan de Chocolate negro a la piedra y su helado artesano de Vainilla.

También pudimos degustar una amplia gama de vinos locales como el rosado 12 Lunas Syrah 2018, Un una garnacha blanc de noir, el Glarima de Sommos tempranillo-merlot 2018, el Antiqua Obergo garnacha antigua, el vino dulce Aldahara, y licores de la Sierra de Guara Colungo de Té y de Café

El final de este gratificante viaje en el que tanto hemos aprendido terminaría con unas vistas inolvidables a El Salto de Bierge. Una presa que sobre todo en época de calor se llena de turistas enamorados de los deportes de aventura como el descenso de barrancos, aquí tienen un gran salto de más de 10 metros de altura. El guía que nos acompañó durante todo el viaje Raúl Martín de Vertientes Aventura es la mejor recomendación para visitar esta zona si eres amante de los deportes de aventura.

Un inolvidable viaje donde sobre todo nos quedamos con el cariño y la hospitalidad de todos los que nos hemos ido encontrando en el camino. Gracias a todos por mostrarnos lo mejor de vuestra Tierra a la que sin duda volveremos muy pronto.

PINCHA AQUÍ para obtener más información de la Asociación de Empresarios de la Sierra de Guara

Print Friendly, PDF & Email

Deja un comentario


*