Descubriendo «Copenhague» la ciudad de la famosa «Sirenita»…

¡Bienvenidos a Copenhague! La ciudad de la famosa Sirenita (uno de los monumentos que más suelen decepcionar al turista) y una de las ciudades más caras que jamás haya visitado. Eso sí, la ciudad me ha conquistado en las varias ocasiones que la he recorrido y considero que es uno de los destinos imprescindibles a visitar (a ser posible en primavera/verano)…

Hay que decir que en Copenhague hace frío… ¡Pero mucho frío! y hay poca luz natural… ¡pero muy poca luz natural, en algunos meses solamente tienen 3 o 4 horas de luz natural al día! Eso ha hecho que el carácter danés sea un poco hosco (bajo mi punto de vista) y algo introvertido. Para compensar esta falta de calor es un país donde las ayudas sociales son de las mejores del mundo (de hecho fue considerado como el país más feliz del mundo PINCHA AQUÍ para leer aquel reportaje), parte de esa felicidad se la deben también a un modelo de vida que han bautizado como hygge (pronunciado juga), una palabra de origen noruego que significa bienestar. O lo que es lo mismo: un estilo de vida basado en la sencillez, en la calma, en la calidez de lo hogareño… Todos los hogares y los restaurantes se iluminan con luces tenues, cálidas, chimeneas, colores pastel, mantas… Hacen que sus entornos sean muy confortables… ¡Y lo consiguen!

La bicicleta, la «reina» de Copenhague…

Uno de los consejos a tener en cuenta cuando visitas Copenhague es que tienes que tener mucho cuidado y no cruzar una sola calle sin mirar a ambos lados, las bicicletas son las «reinas» de la ciudad y la vida en Copenhague se vive sobre dos ruedas. Todo el mundo lo hace. En Copenhague se mueven en bicicleta si hay sol, lluvia o nieve. Se va al trabajo en bicicleta, a la escuela, a llevar a los niños de la guardería, a comprar o incluso cuando se va de fiesta (no es raro ver a jóvenes, elegantemente vestidas y con sus tacones o plataformas desplazándose los fines de semana por la noche por la ciudad).

Los habitantes de Copenhague adoran sus bicicletas y de hecho más del 50 por ciento de la población de la ciudad utiliza este transporte. El ciclismo es rápido, conveniente, saludable, amigable con el clima, agradable y barato, aunque los habitantes de Copenhague aman sus bicicletas sin importar sus ingresos financieros. Incluso los mejores políticos montan en su bici todos los días para acudir al parlamento.

Muchos hoteles en Copenhague ofrecen bicicletas para sus huéspedes, hay numerosos puntos de alquileres de bicis y hay innumerables recorridos en bicicleta por la ciudad. En 1995, Copenhague fue una de las primeras ciudades del mundo en lanzar bicicletas urbanas gratuitas para sus ciudadanos y visitantes. Ahora, unas 1.800 bicicletas están repartidas por las calles de la capital danesa.

No es de extrañar que la Unión Ciclista Internacional, UCI, haya designado a Copenhague como la primera Ciudad de Bicicletas oficial del mundo entre 2008 y 2011, y ha sido clasificada como la mejor ciudad ciclista del mundo durante dos años consecutivos. De hecho otras ciudades tan importantes como Nueva York han buscado inspiración en Copenhague. Jan Gehl, arquitecto y planificador urbano danés, es famoso por enseñar a otras ciudades del mundo cómo planificar una cultura ciclista. Incluso tiene su propio término: «copenhagenización» o «copenhagenizar».

Una ciudad marcada por los incendios…

Copenhague ha sido duramente «maltratada» por los incendios y esa la razón por la que no encontramos en la actualidad grandes vestigios medievales. Justo donde ahora luce un Burguer King, en la esquina de la calle peatonal más famosa de la ciudad, se originó el primer gran incendio en 1728.

Al parecer en un restaurante allí ubicado se cayó una vela encendida que terminaría provocando las primeras llamas. Al finalizar el incendio los dueños del restaurante, y para no ser ejecutados, echaron las culpas a su hijo de 7 años que cargó con esa responsabilidad para el resto de sus días. El primer gran incendio dejó al 20 % de la población sin hogar y se tardaron casi diez años en la reconstrucción de la ciudad que no concluyó hasta 1737. El segundo incendio importante se produjo en 1795 y comenzaría en el almacén de madera y carbón de Dellehave, en la antigua base naval, al sudeste de Kongens Nytorv en Gammelholm.

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Otros de las cosas ha tomar en cuenta si se viaja a Copenhague es que… ¡Es muy caro! ¡Carísimo! para los que tenemos sueldos españoles la capital danesa es casi inalcanzable. Para que os hagáis una idea una cerveza normalmente no bajará de los 6/8 Euros al cambio (hay que recordar que tienen su propia moneda, la corona danesa) una copa de vino los 10 Euros y en cualquier restaurante de cierto nivel la botella de vino más barata no bajará de los 100 Euros y comer/cenar en uno de los locales de moda será todo un lujo con precios que oscilan entre los 80/100 Euros persona. Y si tenías pensado darte un homenaje en el restaurante Noma (algo que me planteé) el Menú cuesta 350 Euros más el maridaje de vinos otros 200, en total casi 600 euritos por persona… ¡Para pensárselo!

No obstante y como el pasear no cuesta dinero (de momento) nos vamos a dar un paseo por esta preciosa ciudad que merece recorrer a pie o en bici…

La Sirenita…

Como comentaba al principio es de los monumentos más decepcionantes del mundo (posiblemente por la lejanía en la que se encuentra y por lo pequeño que es) Darse un paseo hasta el monumento y descubrir que no es gran cosas suele decepcionar…

Esta estatua de bronce lleva recibiendo a los turista desde 1913 y es la representación de la protagonista del famoso cuento de hadas escrito en 1837 por el escritor danés Hans Christian Andersen: Una sirena infeliz que sueña con poder caminar sobre la tierra para conocer al hombre del que se ha enamorado, sin importala sacrificar su vida en el mar.

Como os comentaba la estatua de bronce es pequeña, sólo mide 125 cm de alto por 175 kg y a lo largo de su historia ha tenido que soportar diversos «actos vandálicos» fue decapitada en dos ocasiones por artistas radicales (en 1964 y 1998), también en 1984 la arrancaron un brazo.

Y como curiosidad hay que destacar que la famosa Sirenita viajó una vez fuera de Copenhague, en 2010, la trasladaron a China, con motivo de la Exposición Universal de Shanghái, estuvo expuesta en el pabellón danés.

Nyhavn…

Es sin duda el escenario más fotografiado de Copenhangue, un colorido puerto que todos los turistas inmortalizan nada más llegar a la ciudad.

Originalmente, Nyhavn era un puerto comercial de los más importantes del país, donde atracaban barcos de todo el mundo. La zona estaba llena de marineros, prostíbulos, pubs y cervecerías. Era el antiguo «barrio rojo» de la ciudad (ahora trasladado a la parte trasera de la Estación Central de trenes). Hoy las hermosas casas antiguas han sido renovadas y los restaurantes dominan el puerto viejo. Nyhavn está lleno de gente que disfruta del ambiente relajado del canal, la música de jazz y la excelente comida y es el punto de salida de los barcos turísticos que recorren el canal.

Durante la Navidad, Nyhavn ilumina especialmente sus edificios y entorno y se preparan para que luzca decorada durante estas fiestas. Los cafés y restaurantes ofrecen delicias navideñas danesas y el mercado anual de Navidad llena la calle adoquinada con puestos decorados. Una preciosas fiestas navideñas en este entorno…

Stroget, de compras por Copenhague…

Strøget es una de las calles peatonales más largas de Europa con una gran cantidad de tiendas, bares y restaurantes. El tramo tiene una longitud de 1,1 kilómetros y se extiende desde la Plaza del Ayuntamiento (Rådhuspladsen) hasta Kongens Nytorv.

Strøget es un lugar de reunión popular para los artistas callejeros de la ciudad. Especialmente en la Plaza Amagertorv, a menudo se pueden ver actuaciones de acróbatas, magos y músicos. Tienes muy buenas vistas a la plaza desde el café Nordem (Dirección: Østergade, 61. Teléfono: +45 33 11 77 91)…

o también desde la azotea del Centro Comercial Illum (PINCHA AQUÍ para leer el reportaje de este Centro Comercial).

Foto de Illum

Al caer la noche es uno de esos lugares que es mejor evitar, aunque en Copenhague no hay porque preocuparse por la seguridad, aunque como en tú propia ciudad, hay que ser precavidos y evitar las zonas más conflictivas o solitarias.

Ayuntamiento de Copenhague…

Un impresionante monumento de 1905 (de estilo romántico nacional, típico de Escandinavia) inspirado en el Ayuntamiento de Siena. Destaca en el centro del edificio una estatua dorada del Obispo Absolut, un personaje muy peculiar…

El Obispo Absolut…

Si vemos con atención la estatua vemos que en una de sus manos lleva un hacha que demuestra el carácter guerrero de este sacerdote muy importante para los daneses. Entre sus logros está la de haber mandado construir el primer castillo para defender la ciudad de los ataques, sobre todo piratas, incluso se embarcó y al mando de una importante flota acabó con todos los piratas cercanos.

El Tívoli…

En la época en la que lo he visitado lucía «terrorífico», ya preparado para celebrar la famosa fiesta de «Halloween», y estaba repleto de brujas, monstruos y calabazas.

El Tívoli es el segundo parque de atracciones más antiguo del mundo, data de 1843 y el fundador del parque, George Carstensen, un oficial de la armada danesa, para conseguir que se construyera, le explicó al rey Christian VIII que si la gente estaba entretenida y se divertía no tendría tiempo de pensar en política, no hizo falta explicarle nada más al Rey para convencerlo.

Lo más impresionante de este parque de atracciones es que se encuentra en el centro de la ciudad  por lo que no se requieren grandes desplazamientos. Dentro del parque, aparte de recorrer sus jardines, se puede ver por la noche su espectáculo de luz y sonido o comer o cenar en más de una decena de restaurantes con propuestas muy diferentes. Yo probé en el italiano (y quitando los precios, y sobre todo los de la cerveza o el vino, no estuvo mal)…

Christiania…

Christiania es un pequeño «reducto de antiguos hippies» en el centro de la ciudad. Los habitantes de este curioso «poblado» se consideran un Estado y están al margen (o al menos así lo creen) de las leyes danesas. No pagan impuestos y hay algo de «vista gorda» con todo lo que sucede en este curioso lugar (aunque he de reconocer que el día que lo visité había una redada policial).

Christiania fue fundada en 1971, cuando un grupo de personas abrió un agujero en la valla de protección de los cuarteles militares en Bådmandsgade, en ese momento abandonados. Pronto, la zona comenzó a ser conocida como Pusher Street, un lugar donde se podían comprar libremente hachís (aunque no drogas duras). Los hippies de aquella época empezaron a vivir allí y se empezaron a construir decenas de viviendas con los materiales que conseguían de distintos lugares y parece que el tiempo no haya pasado por esa zona que te transporta directamente a los años 70.

En la ciudad de Christiania viven alrededor de 1.000 personas y cada año lo visitan más de 500.000 personas.

Aquí encontramos varios café shop, teterías, eco-restaurantes, talleres, galerías y locales de música que ofrecen todo tipo de experiencias culturales.

Es importante que sepas que Christiania no es como cualquier otro vecindario en Copenhague. El área puede considerarse peligrosa y hay que recorrerla con precaución y sobre todo con la luz del día.

Y… ¿Cómo se permite este pequeño «estado» consumidor de drogas dentro de Copenhague? Al parecer hace muchos años la policía hizo una gran redada y clausuró Christiana. A los pocos meses la inseguridad y el tráfico de drogas aumentó con tal intensidad en la ciudad que casi se prefiere tenerles en una zona controlada a que estén por la ciudad (muy parecido a nuestros supermercados de la droga madrileños como La Rosilla, La Celsa o Las Barranquillas).

Museo Ny Carlsberg Glyptotek

Situado en pleno centro, junto a los Jardines del Tivoli, la NY Carlsberg Glyptotek es uno de los museos más interesantes de Copenhague, pues alberga una magnífica colección de arte antiguo, así como de obras del siglo XIX entre las que se encuentran esculturas de Degas o cuadros de Van Gogh y Pisarro y algo que me apasiona: una buena colección de antigüedades egipcias.

Lo primero que destaca de este museo es su impresionante patio cubierto, que con mucha frecuencia se utiliza para fiestas privadas y eventos de empresa…

La Gliptoteca NY Carlsberg nació como resultado de una donación privada por parte del heredero del imperio cervecero Carlsberg. Carl Jacobsen, aficionado al arte antiguo, había ido recopilando una buena colección de esculturas griegas, romanas, egipcias y etruscas, a las que posteriormente fue incorporando otras francesas y danesas.

A finales del siglo XIX decidió donarlas al gobierno danés, con la condición de que este se encargase de construir un museo donde albergarlas y exponerlas al público. Como la mansión del propio Jacobsen se quedaba pequeña para una colección cada vez más amplia, se decidió ubicar el nuevo museo junto a los Jardines del Tivoli, abiertos apenas unos años antes. El emplazamiento, sin embargo, no convenció del todo a Jacobsen, que lo consideraba demasiado vulgar. A pesar de todo, acabó cediendo y el museo fue inaugurado en 1906.

Palacio de Amalienborg

Este Palacio, o mejor dicho estos cuatro palacios, distribuidos en torno a una plaza presidida por la estatua de su fundador, el rey Frederick V (la Plaza de Amalienborg) son la residencia oficial de la familia real danesa durante el invierno. En un principio no fueron concebidos con la idea de que la familia real danesa los utilizase, sino más bien como residencia para algunas familias de aristócratas. Sin embargo, a finales del siglo XVIII un incendio acabó ¡como no! con el que entonces era el palacio real y los reyes se trasladaron a Amalienborg. Si los miembros de la familia real se encuentran en su domicilio lucirá en el tejado su bandera, es habitual verles pasear por los alrededores cuando se encuentran en Copenhague.

Fotografía: Morten Mitchell Larød (CC)

Ópera

Sí das un paseo en el barco turístico (algo muy recomendable) pasarás por uno de los edificios más famosos de la capital moderna y uno de los mejores ejemplos de arquitectura moderna: La Ópera de Copenhague (Kongelige Teater). La ópera se construyó, en el año 2005, gracias a la generosidad del multimillonario Marsk Mc-Kinney Møller, un empresario dedicado a la industria naval que destinó nada menos que 2.500 millones de coronas danesas (unos 400 y pico millones de dólares) a la construcción de un espacio dedicado a la ópera y el teatro (La obsesión de Møller por imponer su criterio a la hora de diseñar el edificio era tal que le llevó a viajar por todo el mundo para conocer otras óperas famosas, probar personalmente los asientos del auditorio y recubrir los techos con paneles de oro de 24 quilates)…

El Castillo de Rosenborg

Este antiguo palacio construido en el siglo XVII y con ese aspecto de cuento que tienen muchos edificios de la capital danesa.

El Castillo de Rosenborg fue construido como residencia veraniega del monarca Christian IV, aunque pocos años después, durante el reinado de su nieto Frederik, dejó de utilizarse. Solo volvería a estar habitado en un par de situaciones de emergencia, cuando la familia real se vio obligada a trasladarse allí: con el incendio del Palacio de Christiansborg a finales del siglo XVIII y con el ataque de la marina británica a Copenhague a comienzos del XIX.

Sin duda merece una buena visita esta preciosa ciudad, capital de Dinamarca

PINCHA AQUÍ para consultar la WEB de la Oficina de Turismo de Copenhague

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