Hoteles con Historia… Hotel Waldorf-Astoria (Nueva York)

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El Waldorf-Astoria es uno de los hoteles más emblemáticos y con más historia de la Gran Manzana. Este rascacielos de estilo art decó tiene 47 pisos y mide 191 metros. Una maravillosa construcción situada en una manzana entera, que abarca Park Avenue, Lexington y las calles 49 y 50, rodeado de los edificios más emblemáticos de Nueva York: el Empire State, el edificio Chrysler y la estación Grand Central.

Curiosamente éste no es el primer Waldorf-Astoria que existió en Nueva York. El primero fue diseñado por Henry J. Harden- bergh y lo integraron dos hoteles diferentes: En primer lugar, el Waldorf Hotel, que estaba situado entre la Quinta Avenida y la calle 33 y que se construyó en 1893. Era un edificio de 13 plantas que pertenecía a William Waldorf Astor, un rico hacendado cuyos antepasados provenían de Alemania.

Foto Wikipedia
Foto Wikipedia

Cuatro años después su primo John Jacob Astor IV construyó otro hotel a su lado, que se llamaría Astoria Hotel, un edificio de 17 plantas que terminaría uniéndose al de la familia bajo el nombre de Waldorf-Astoria Hotel. Los dos hoteles estaban unidos por un callejón y serían vendidos en 1928 para que en sus terrenos se construyera lo que hoy en día es el Empire State Building.

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Tres años después se inauguró el nuevo Waldorf-Astoria Hotel tal y como lo conocemos hoy, diseñado por los arquitectos Schultze & Weaver. Con sus 1.200 habitaciones era el hotel art decó más alto y grande del mundo y desde ese instante se convertiría en icono de la ciudad y residencia de importantes personalidades del mundo de la política, la cultura o el cine. De hecho, el hotel ha servido de escenario para un gran número de películas, como Esencia de mujer o Sucedió en Manhattan, entre otras.

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Muchos han sido los acontecimientos notables que se han vivido en el hotel. Por ejemplo, en 1912 sirvió de sede para las investigaciones que se llevaron a cabo sobre el hundimiento del Titanic. Curiosamente el fundador del Astoria Hotel, John Jacob Astor IV, había fallecido en el naufragio aunque su segunda esposa, que estaba embarazada de siete meses, sobrevivió.

Numerosos han sido también los huéspedes ilustres de este hotel, como el ex presidente Herbert Hoover o el general MacArthur, que vivieron en suites en diferentes plantas del hotel. También los duques de Windsor fueron habituales del Waldorf así como algunos gánsteres de la época, como Frank Costello, Bugsy Siegel o Lucky Luciano. En 1955 la actriz Marilyn Monroe permaneció alojada durante unos meses en el hotel, en concreto en la habitación 2.728, pero los altos precios que tenía que pagar (1.000 dólares semanales) no le permitieron quedarse mucho más. Todos los actores y hombres de negocios y de la cultura que se precien han pasado en algún momento por este hotel en el que se crio Paris Hilton, que vivió en él varios años con su familia.

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Algunos datos curiosos…

Si visitan Nueva York comprobarán que en muchos restaurantes se puede degustar la llamada Ensalada Waldorf, nombre con el que la bautizó el maître del hotel Oscar Tschirky en 1986. La famosa ensalada lleva nueces, manzanas, apio y una mayonesa ligera.

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«Fin de semana en el Waldorf» fue la primera película importante rodada enteramente en un hotel y fuera de los estudios de Hollywood, con Ginger Rogers. La película recaudó 4.366 millones de Dólares y ocupa el puesto número siete en la taquilla en 1945.

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Muchas han sido también las actuaciones memorables que se han realizado en el famoso hotel como la que llevó a cabo la cantante Ella Fitzgerald, conocida como «La Reina del Jazz»

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La marca de lujo de Hilton Worldwide, Waldorf Astoria Hotels & Resorts se expande a nivel internacional con más de 25 hoteles abiertos en los principales centros internacionales de cada ciudad.

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Una historia increíble…

Hay una original leyenda que se puede encontrar en centenares de páginas de Internet, que hace referencia al dueño del Waldorf- Astoria. Aunque la historia no es del todo cierta, sí tiene partes que se ajustan a la realidad. Como es entrañable he creído necesario contarla.

Una noche tormentosa, hace muchos años, un hombre mayor y su esposa entraron en la recepción de un pequeño hotel en Filadelfia intentando ponerse a resguardo de la copiosa lluvia. El matrimonio se acercó al mostrador del hotel y preguntó:

—¿Tendrían ustedes una habitación libre?

El empleado, un hombre atento con una cálida sonrisa, les respondió:

—¡Imposible! En estos momentos hay tres convenciones simultáneas en Filadelfia. Todas las habitaciones de nuestro hotel y de los otros de la ciudad están reservadas.

El matrimonio se angustió, pues era difícil que a esa hora y con ese tiempo horroroso fuesen a conseguir un lugar donde pasar la noche. Pero el empleado les dijo:

—Miren… No puedo dejarlos marchar con esta lluvia. Si ustedes aceptan la incomodidad, puedo ofrecerles mi propia habitación. Yo me arreglaré en un sillón de la oficina y así podré estar más atento a todo lo que suceda durante la noche.

El matrimonio rechazó la propuesta, pero el empleado insistió de buena gana y al final terminaron por ocupar su habitación. A la mañana siguiente, al pagar la factura el hombre pidió hablar con él y le dijo:

—Usted es el tipo de gerente que yo tendría en mi propio hotel. Quizás algún día construya un hotel para devolverle el favor que nos ha hecho.

El conserje tomó la frase como un cumplido y se despidieron amistosamente. Pasaron dos años y el empleado recibió una carta de aquel hombre, donde le recordaba la anécdota de aquella noche lluviosa. Dentro del sobre había un pasaje de ida y vuelta a Nueva York con la petición expresa de que lo visitase. Con cierta curiosidad el empleado no desaprovechó esta oportunidad de conocer gratis Nueva York y acudió a la cita.

En esta ocasión el hombre mayor lo llevó a la esquina de la Quinta Avenida y la calle 34 y señaló con el dedo un imponente edificio de piedra rojiza y le dijo:

—Éste es el hotel que he construido para usted.

El empleado miró impresionado y dijo:

—¿Es una broma, verdad?

—Puedo asegurarle que no —le contestó con una sonrisa cómplice el hombre mayor.

Y así fue como William Waldorf Astor construyó el Waldorf Astoria original y contrató a su primer gerente de nombre George C.

Obviamente George C. no imaginó que su vida iba a cambiar para siempre cuando hizo el favor de atender al viejo Waldorf Astor en aquella noche tormentosa.

Bonita historia… ¿Verdad?

 

ARTICULO RECOGIDO DEL LIBRO HISTORIAS IMPRESCINDIBLES PARA LOS AMANTES DE LOS VIAJES de ALBERTO GRANADOS (EDITORIAL AGUILAR)

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One Comments

  • Martha

    11 marzo, 2016

    Bella historia , q no diera yo por una sola oportunidad de superación en esta selva de edificios.

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